Entregar features es la parte fácil. Lo difícil es asegurarte de que esas features realmente cambian algo para las personas que las usan.
Los equipos que se miden por entregables — tickets cerrados, features lanzadas — suelen estar ocupados y sentirse productivos mientras no mueven ninguna métrica real. Los equipos que se miden por resultados arrancan cada iniciativa con una pregunta: ¿qué comportamiento queremos cambiar y cómo sabremos si funcionó?
Ese solo cambio replantea el roadmap. En vez de una lista de cosas para construir, se vuelve un conjunto de apuestas sobre el cambio que querés ver — cada una falsable, cada una atada a una métrica que de verdad te importa.